21 feb 2010
Dices que te cuesta entenderme. Que es difícil a veces estar a mi lado. Que me pierdes por momentos y no sabes por dónde empezar a buscarme...
Y lo sé. Yo sé todo eso. Y soy todo eso. Y más. Soy mucho más de lo que intuyes y mucho menos de lo que sabes. Pero no puedo explicártelo.
Lo que no sabes quizás es que me alejo de la orilla de tus manos para ahogarme en los vacíos líquidos de tu mirada. No sabes que mis silencios son la voz con la que mis miedos te gritan y que los besos que a veces no entiendes son las lágrimas que no derramo. Mis despedidas, repentinas e inesperadas, sólo son disfraces de mi fragilidad. Pero tú no lo sabes. No debes saberlo. Y yo… no puedo explicártelo.
A veces, cuando me deshago bruscamente de tus abrazos, no puedes saber que sólo estoy tratando de recuperar el equilibrio. Que envuelta en ti siento muchas veces que me caigo y que me roza el aliento de la locura. A veces también, cuando te abrazo y el tiempo se diluye en nuestras pieles, no puedes saber que sólo estoy tratando de ocupar el espacio que en realidad le corresponde a la soledad. A la mía. Pero también a la tuya. Pero no quiero que lo sepas. No puedo explicártelo.
No quiero que sepas que podría encontrar cada uno de tus lunares con los ojos cerrados, y que tus labios sobre mi cuello me desbordan el deseo. No quiero que sepas que le he puesto tu nombre al futuro y he llenado los espejos con tu mirada.
No puedo explicarte cómo soy ni de qué estoy hecha. No puedo hablarte de mis ausencias, de mis temblores, de mis dudas, de mis vacíos, de mis sombras...
Y lo sé. Yo sé todo eso. Y soy todo eso. Y más. Soy mucho más de lo que intuyes y mucho menos de lo que sabes. Pero no puedo explicártelo.
Lo que no sabes quizás es que me alejo de la orilla de tus manos para ahogarme en los vacíos líquidos de tu mirada. No sabes que mis silencios son la voz con la que mis miedos te gritan y que los besos que a veces no entiendes son las lágrimas que no derramo. Mis despedidas, repentinas e inesperadas, sólo son disfraces de mi fragilidad. Pero tú no lo sabes. No debes saberlo. Y yo… no puedo explicártelo.
A veces, cuando me deshago bruscamente de tus abrazos, no puedes saber que sólo estoy tratando de recuperar el equilibrio. Que envuelta en ti siento muchas veces que me caigo y que me roza el aliento de la locura. A veces también, cuando te abrazo y el tiempo se diluye en nuestras pieles, no puedes saber que sólo estoy tratando de ocupar el espacio que en realidad le corresponde a la soledad. A la mía. Pero también a la tuya. Pero no quiero que lo sepas. No puedo explicártelo.
No quiero que sepas que podría encontrar cada uno de tus lunares con los ojos cerrados, y que tus labios sobre mi cuello me desbordan el deseo. No quiero que sepas que le he puesto tu nombre al futuro y he llenado los espejos con tu mirada.
No puedo explicarte cómo soy ni de qué estoy hecha. No puedo hablarte de mis ausencias, de mis temblores, de mis dudas, de mis vacíos, de mis sombras...

- PASARÁ, ME REPITO. ME MIRO AL ESPEJO Y AL REFLEJO LE DIGO: PASARÁ. RECOJO EL ALMA DEL SUELO Y LE SUSURRO CON TERNURA: PASARÁ. PASARÁ, ESCRIBO EN LAS PAREDES DE LA SOLEDAD. Y MIRO CARA A CARA A LA TRISTEZA Y LE DIGO: PASARÁS. Y ELLA, MIRÁNDOME DE SOSLAYO, SE LLEVA A RASTRAS EL RETAL DE MI CORDURA. Y SE QUEDA INMÓVIL APRETANDO ENTRE SUS MANOS MI CONFIANZA. Y SE RÍE DE MIS LÁGRIMAS Y YO ME BORRO DE UN SUSPIRO...
15 sept 2009

¿Cómo se puede amar y odiar a alguien al mismo tiempo? Así es mi amor: atemporal. Por momentos olvido el presente cuando él es un tipo desp ...reciable y solo puedo recordar cómo era, cómo me trataba, cómo me quería. Mezclo personalidades, momentos, tiempos y así mi amor se vuelve atemporal: sin poder distinguir lo que fue y dejó de ser, de lo que nunca será. ~
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